Ángel Monroy García — El día que aprendí a no negociar conmigo mismo

El día que aprendí a no negociar conmigo mismo

Hay un punto del año —y diciembre lo conoce bien— en el que tu cabeza se convierte en un negociador profesional. No un negociador brillante. Un negociador cansado. Te habla con voz suave, como si viniera a cuidarte, y te suelta ofertas irresistibles: “Hoy no hace falta.” “Mañana lo haces mejor.” “Solo descansa un poco y luego sigues.” “No es urgente…” “Esto lo puedes dejar para después de fiestas.” Y el problema no es que lo diga. ...

18 de diciembre de 2025 · 3 min · 443 palabras · Ángel Monroy
Ángel Monroy García — Tu producto ya está. Tu energía también.

Tu producto ya está. Tu energía también.

Hay un momento extraño —casi íntimo— en el que te das cuenta de que el producto ya está. No “perfecto”. No “acabado para siempre”. Pero sí lo suficientemente sólido como para sostener una conversación real con el mercado. Y, sin embargo, justo ahí aparece la trampa: sigues trabajando como si aún estuvieras en modo construcción, como si el mundo te pagara por añadir una coma más. El mundo no paga por comas. Paga por soluciones. ...

17 de diciembre de 2025 · 3 min · 446 palabras · Ángel Monroy
Ángel Monroy García — Cuando la luz vuelva

Cuando la luz vuelva

Hoy he escuchado una canción de Rosalía y me ha hecho ese efecto raro y precioso: no te entretiene, te abre. Hay versos que no son versos; son llaves. Y cuando una llave gira, lo que suena no es la puerta: suena uno mismo. En 2025 (ahora que vamos acabando el año) he aprendido —a base de golpes y de silencio— que la vida no siempre te pregunta si estás listo. A veces simplemente… llega y zas. Y te obliga a mirar de frente: tus decisiones, tu orgullo, tus miedos, tu fuerza. ...

16 de diciembre de 2025 · 2 min · 367 palabras · Ángel Monroy
El legado paterno recibido por Ángel Monroy García

Lo que permanece cuando todo cambia

Hay ausencias que no se llenan, pero se heredan. Hay silencios que no duelen, porque siguen acompañando. Y hay personas que, aun después de marcharse, continúan caminando contigo en cada decisión importante, como un faro discreto al que siempre puedes volver. Mi padre es una de esas presencias que no se apagan. A veces lo recuerdo sin buscarlo: su manera de mirar el mundo, su rebeldía, el convencimiento en sus ideales, su claridad rotunda. No era un hombre que necesitara alzar la voz para enseñar; enseñaba viviendo. Enseñaba haciendo. Enseñaba siendo y luchando. ...

11 de diciembre de 2025 · 2 min · 300 palabras · Ángel Monroy