Trabajar con el cuerpo a medio gas
A veces el trabajo no pesa más, pero el cuerpo sí. En mi caso no es “estar flojo”. Es una enfermedad. No es grave, pero sí es peligrosa, porque toca algo que para todos lo es todo: la visión. Y cuando la vista se vuelve frágil, el mundo cambia de textura. No solo lees peor. También dudas más. Te cansas antes. Te vuelves más lento en lo mínimo: una pantalla, una línea, una luz que molesta, un gesto que no enfoca. ...